Agosto
Está la memoria del silencio
Comprimida en un solo pecho, el mío.
Su tumba en mi alma, la desventura
Me decora como mausoleo de su
Única llama, soledad.
Y no hay otro eco en el mundo
Que el reverberado por mi aliento.
Soy lo que tus besos nunca recorrieron:
Escombros de piel en noche de puñales.
Sé que los vientos de Agosto arrancan
Girasoles de tu cabello, que tu mirada
Esmeraldada impregna calles incógnitas,
Y bien podría decir que tu ser
Se deshaga en la sustancia más sutil
A punto de bordear la boca del abismo;
No es este el dilema ni el destino de la muerte,
Es la irrecusable falta de mi rastro en los tuyos.
En un día colmado de ti, cada cosa y momento
Del mundo eran experiencia de la alegría.
Vi la dicha con que envejecen las cosas:
El retrato del tiempo en los viejos licores,
La casona familiar extraña a sus visitantes,
Una mano venal entretejida a la otra.
Me sostengo fuertemente, me arrastra
Tu ausencia de las mortajas. La tristeza
Me revela un secreto nuevo,
Soy el olvido del tiempo,
Algo en mí se detuvo:
El amor.
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