"Por tus sueños
soy pequeña botella condenada
entre sonámbula mancha de ondas.
Me arrojaste sin cuidado
en medio de un mapa azul
gobernado por gaviotas
sobre un imperio solitario"
Fueron estos versos, entre los estragos del invierno, que emergían de una sombra en un pequeño recodo de la olvidada estructura. El no era sólo sombra, sino la periferia del cuerpo desgajado de aquella casa. Entre una calle y otra, se distanciaba el mundo de esa botella que no era más que el desprecio de una mujer y de todas las casas.
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